No te hace falta aprender nada más 3


No hace falta aprender nada más

Hace poco leí esta frase, que hace un tiempo ronda por mí cabeza, ¿de qué me sirve estudiar tanto, si no le voy a sacar partido?

Siempre me he considerado curiosa, buscando qué aprender, qué estudiar, en qué gastar mi tiempo, hasta que uno de mis mentores me cito una frase de Santo Tomas de Aquino: “Lo contrario a la virtud del estudio, es la curiosidad”

– Si te interesa, puedes descargar una tesis doctoral de la Universidad de Navarra, que estudia este tema –

Esto me sacudió un poco ya que, al tener muchas inquietudes, me la pasaba investigando sobre todas y cada una de ellas, además está en contra de lo que se promueve que dice, que es bueno ser curioso.

El problema de ser curioso es que puede conducir a la “gula mental” (Twittea esto)

Porque te conviertes en un consumidor compulsivo, donde cada vez quieres saber más y más, no te das tiempo de digerir las cosas y en vez de aprender, lo único que consigues es saturarte.

Además, si tienes el ego por las nubes, todo te parece poco, porque “eso ya lo sabías”, desarrollas un orgullo inconsciente, al considerar inferiores los descubrimientos de los demás.

Por un tiempo, sufrí de ese mal, me había vuelto tan mental, que nada me sorprendía, pocas cosas me llamaban la atención, era como si tuviera un corazón de piedra, me mantenía en un estado mental carente de emociones, un estado de racionalidad, donde analizaba los hechos en frio.

En realidad, me había creado un escudo protector, para protegerme, para ser fuerte y poder con los embates de la vida.

El problema de ese escudo es que si bien es cierto, me protegía de lo negativo, también me estaba privando de sentir las cosas buenas que me pasaban.

Salir de ese círculo vicioso, de mi zona de confort, me costaron más de una lágrima, porque no sólo me estaba afectando mi vida profesional, si no también mi vida personal.

¿Quién no ha pasado por esto?

Inseguridad, complejo de inferioridad, huir de una vida insatisfecha, de una relación insatisfecha, los motivos pueden ser diversos, sin embargo, no deja de ser una fase de la huida de uno mismo.

Llenamos vacíos -con cosas para hacer, o aprender, con situaciones, con personas; nos distraemos para no mirar dentro, porque nos asusta el vació, nos asusta conectar con nuestra propia oscuridad…

Y es en ese momento de intimidad con uno mismo, cuando conectamos con nuestra oscuridad, que descubrimos quienes somos, y nos permitimos ser humanos, aceptando nuestras virtudes y desvirtudes.

Aprendemos a mirar al otro con admiración, sin envidia, porque aceptamos que somos perfectamente imperfectos y que hay muchos que te admiran y no te piden más, simplemente que seas tú.

No se trata de dejar de formarnos

Eso sería un verdadero desastre — se trata de entender desde dónde quiero aprender, de qué fuentes y si eso me está nutriendo, me está completando y me está conduciendo a mi visión o proyecto de vida.

Así que lo que aprendas, pásalo a la práctica e intégralo a tu vida, para que sea valioso, tenga significado y nutra tu alma.

 

Ojo, no me mal intérpretes, no estoy defendiendo la falta de formación, ni haciendo apología de la incultura, si no que canalices tu energía hacia tu propósito para que sientas coherencia en lo que haces y sepas decir basta, estoy lista para seguir sola…

 

Para integrar lo aprendido, para pasar a la acción, para salir de tu zona de confort del aprendizaje, para dejar las excusas: cuando termine el master, cuando haga tal o cual certificación, cuando finalice los cursos, preparándote y formándote para hacerlo perfecto y demostrar que eres la mejor…

Ahora descubro el placer de perder el tiempo, de hacer lo que me llena, de sentirme plácidamente mecida por el presente…sin prisas.

No me hace falta aprender más, porque no me alcanzará la vida para poner en práctica todo lo aprendido. Y no es que haya desistido de aprender, porque cada día aprendo algo, pero quiero aprender así, de forma natural.

 

No tengo que superar mi propia marca, no tengo que demostrarme ni demostrar a nadie que soy la más culta, la más sabia, ni la más inteligente y, por tanto, la más exitosa.

 

Porque en ese juego de doble filo, la única que pierde soy yo, perdiéndome a mí misma, escudándome, postergando mi vida y olvidando lo que en verdad me importa y me hace feliz.

 

¿Sientes que estás lista y no te hace falta aprender nada más?

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3 ideas sobre “No te hace falta aprender nada más

  • Flor

    Hola Silvia! Cómo estás? Entiendo tu punto y creo también que es así! Como todo en la vida es cuestión de un sano equilibrio. Que estudiar o aprender más no sea una excusa para no salir a la vida, pero si que sea una fuente de conocimiento para ir compartiéndola con los demás y bajándola a tierra lo mejor posible. Siempre digo que el perfeccionismo es un defecto y no una virtud, así como lo es la excelencia y el deseo de autosuperarse pero sin autofrenarse.
    Gracias por el post! Saludos desde BA, Arg!

    • Silvia Sanchez Autor

      Así es Milagros, el asunto es que a veces el exceso de información, ruidos, miedos y no sentirnos lo suficientemente listas, preparadas, formadas hace que nos desorientemos y perdamos el foco de nuestra meta.

      Gracias por comentar y que tengas un feliz día.

      – Silvia.